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lunes, 10 de junio de 2013

La vida de Pedro Saputo



Narra la vida de Pedro Saputo, nacido en Almudévar (Huesca), que desde su venida al mundo, inicia una carrera meteórica para adquirir conocimientos que le permitan sobrevivir a su pobre destino inicial.
Publicada en 1844, la novela tiene paralelismos con El Lazarillo de Tormes, pero su mayor influencia le viene de la novela cervantina de la que incorpora el estilo. Su retrato costumbrista y psicológico de la época, la convierte en predecesora de obras como Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Estructurada como novela-viaje, refleja la geografía aragonesa primero, y después la española, a través de los ojos del protagonista principal. Dividida en cuatro libros, sus capítulos obligan a vivir con Pedro todas y cada una de sus aventuras.




Capítulo a capítulo el personaje cuenta su vida

Nacido de madre soltera en un pueblo como Almudévar, su venida al mundo no iba a ser todo lo gratificante que se pudiera esperar. Su progenitora, mujer tipo aragonesa con poca cultura y de habla llana y con vocabulario de la fabla, es la contraposición de lo que Pedro quiere ser en la vida. Desde niño su agudeza refleja influencias del Lazarillo, pero el autor magnifica sus condiciones convirtiendo su aprendizaje en una carrera meteórica. Tras una derrota en una pelea infantil, su amor propio le lleva al entrenamiento hasta que en breve adquiere una fuerza hiperbólica. Tras unos dubitativos pasos por la niñez, decide ir a la escuela a aprender. Su increíble capacidad de aprendizaje en la que se cita "no todos los burros llevan albarda", le hace aprender tan vertiginosamente que desde entonces se le denomina Saputo (sabio). Conoce las letras en dos días, en cinco sabe leer correctamente, y en catorce la domina como un experto.

Adquirida la ciencia en su paso por la escuela, decide conocer los oficios. Sastre, carpintero, y músico, son dominados en poco tiempo, superando a sus propios maestros. Su aprendizaje de la música con un cura, nos muestra otro de los pilares fundamentales del pensamiento de Foz, el acentuado anticlericalismo.

Su humanidad y liberalidad, hace que se vuelque en la ayuda a los demás; donde destaca la resurrección de Eulalia, hecho que le llevará a recibir grandes dones de sus paisanos. Pedro un humanista de pro, los reparte entre los más necesitados.


Pintor de la capilla de la Virgen de la Corona tras aprender el oficio de su maestro, el afamado pintor Raimundo Artigas, discute con él por causa de la pintura, y ante la desbandada del maestro, hace el trabajo encargado salvando la honra de Almudévar.

El Libro II es el de su salida a recorrer mundo. Comienza dirigiéndose a Huesca, donde el autor muestra su conocimiento perfecto del terreno que pisa Pedro. Barbastro y Nuestra Señora del Pueyo, son su siguiente escala. Por estas tierras tiene que librarse de los alguaciles y se desarrolla uno de los capítulos más picarescos de la obra, en donde Pedro se disfraza de monja. Se enclaustra en un monasterio bajo el nombre de Geminita. Tres largos años pasa allí, primero en la cocina y luego como bordadora. Al final dos de las novicias con quienes tiene más trato lo descubren, y obligado por las circunstancias le dice a la priora que de repente se ha convertido en hombre. Su salida del convento apena a sus hermanas. Los siguientes episodios nos cuentan su incorporación a una estudiantina y lo que allí vive.

En el Libro III visita Loarre, Marcuello, Montearagón, Alquézar, Sobrarbe, Aínsa, Jaca, San Victorián, San Juan de la Peña y Riglos. Destaca el capítulo en el que le quita de la cabeza a una chica hacerse monja. Lérida, Monserrat, Gerona, Tarragona, Tortosa, Peñíscola y Valencia, son sus siguientes pasos. En Murcia se hace médico mintiendo a su maestro, que lo considera el nuevo Galeno.
Granada, Córdoba, Toledo, Salamanca, Valladolid, Burgos, Madrid, Calatayud, La Almunia y Zaragoza, donde visita El Pilar, culminan sus viajes. Durante esta etapa protagoniza el milagro de Alcolea, burlando a todos diciendo que saltaba Las Ripas de Alcolea. Destacado es la Justicia de Almudévar, donde un herrero mata a su mujer y es condenado a muerte, pero un vecino hace ver a sus paisanos que mejor ahorcar a un tejedor que hay siete, que al único herrero del pueblo. De ahí la famosa frase la justicia de Almudévar.
Barbastro de nuevo, Cueva de Santolaria, y aventuras en las fiestas del Pilar, van terminando el Libro III, que concluye con el pleito al sol que le ponen los vecinos de Almudévar al astro rey por herirles los ojos camino de Huesca.

El Libro IV acaba la obra, y es la búsqueda de esposa. Tras conocer a su padre desaparece camino de Zaragoza. Jamás se supo de él.

Conclusión final

Esta novela es de obligada lectura para quien quiere conocer de primera mano la picaresca española. A pesar que aún hoy es poco conocida, su mérito es tan grande como otras obras del mismo género.






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