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viernes, 19 de julio de 2013

Les Luthiers





 Allá por los comienzos de los años ochenta y, gracias a un programa de radio local en Zaragoza, escuché por primera vez a esta genial formación humorística de gran calidad musical y desbordante ingenio. 
  Todos los días ponían al menos un corte del recién editado L.P. "Les Luthiers hacen muchas gracias de nada" y conseguí hacerme con una copia del disco grabando los temas día a día en mi radio-cassette.
Unos años más tarde tuve el gran privilegio de verlos actuar en Madrid.



 Los comienzos

 Durante los años 60, casi todas las universidades argentinas tenían su propio coro musical, algunos de cuyos componentes adoptaron la costumbre de reunirse fuera de los ensayos con el fin de divertirse un poco preparando bromas musicales que después ellos mismos representarían en los festivales intercorales que tenían lugar a lo largo del curso, a modo de entreacto en tono de humor.

 En septiembre de 1965 tuvo lugar el Festival de Coros Universitarios en la ciudad de San Miguel de Tucumán, situada en el noroeste de la República Argentina. Un grupo de jóvenes universitarios presentó un espectáculo de música de humor que habían estado preparando largamente y donde además del montaje en sí presentaban como primicia un conjunto orquestal de instrumentos completamente novedosos, inventados y construidos por ellos mismos con materiales sencillos. Representaron así la parodia de un concierto. El conjunto estaba compuesto por un solista, un pequeño coro y los mencionados instrumentos musicales no convencionales.

 La obra central del espectáculo se llamaba Cantata Modatón (llamada luego Cantata Laxatón para evitar problemas con la empresa que producía el conocido laxante Modatón). El autor era Gerardo Masana, un estudiante de arquitectura que además era el inventor de casi todos los nuevos instrumentos (junto con el luthier y músico porteño Carlos Iraldi). La música de esta pieza parodiaba el estilo de las cantatas barrocas y la letra estaba tomada del prospecto del medicamento laxante previamente mencionado. La presentación fue un rotundo éxito y tanto los asistentes como la crítica en periódicos y revistas de música hablaron de originalidad, humor y rigor en la exposición.

 Poco después de estos sucesos, los jóvenes recibieron con sorpresa la oferta de un contrato para repetir el espectáculo de Tucumán en una famosa sala vanguardista de Buenos Aires. Se presentaron con el nombre artístico I Musicisti y de nuevo consiguieron un gran éxito. Después fueron llamados por el Instituto Di Tella de Artes, que era el centro de estudios teatrales, musicales y plásticos de más prestigio en la ciudad y reconocido mundialmente. Se decía de este instituto que era el «templo de las vanguardias artísticas». El espectáculo que representaron aquí se llamó IMYLOH, abreviatura de I Musicisti y las óperas históricas. De nuevo obtuvieron un gran éxito.

       Ampliar información en Wikipedia...


 
La gallina dijo Eureka

El Rey enamorado

La Tanda

Cartas de color

Sinfonía interrumpida

La campana suonerá

Canción para moverse

Trío Op. 115



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